La historia
HISTORIA DEL CULTIVO DEL
CAFÉ EN COSTA RICA.
El pronunciamiento de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica sobre el origen del cultivo del café en nuestro país, establece que la introducción de este producto en América, es un hecho propio del siglo XVIII. Parece que fue en 1723 cuando se introdujeron las primeras plantas en la isla de Martinica y que de ellas descienden los cafetos de las Antillas y Brasil. En cuanto a Costa Rica, no existen evidencias concretas sobre la existencia de plantaciones de café antes de 1816, fecha que corresponde al testamento del presbítero Félix Velarde, en que declara, entre sus bienes, ser poseedor de un sembrado de café. El mencionado religioso afirma en su testamento, poseer un solar sembrado de café y que, según la tradición, distribuía semillas entre los vecinos, invitándolos a que las sembraran. Esta es la primera prueba de la existencia de los cultivos de café en Costa Rica.
De acuerdo con el crecimiento de los primeros árboles, el interés de los costarricenses por su cultivo se incrementa. En 1821 con 17 000 cafetos en producción. La primera exportación de café fue tan solo de un quintal del grano y se efectúo hacia Panamá, en 1820. En esta transacción comercial tuvo una destacada intervención Don Gregorio José Ramírez, figura política nacional de principios del siglo XIX, quine participo activamente en los movimientos de independencia de Costa Rica. En 1932 se empezó a exportar café a Chile, de donde se reembarca a Londres, en cantidades de 500 a 1000 sacos, anualmente.
En 1845 se hizo la primera exportación de café directamente a Londres (Liverpool), por medio del señor William Le Cheur Lyon, capitán del barco Monarch, quien con los señores Santiago Fernández y Braulio Morales Cervantes, personajes que por entonces, eran los mayores comerciantes de café. Se calcula que la operación alcanza aproximadamente la cifra de 4 500 sacos de café y que en ella participo don Santiago Fernández, quien, al regresar a Costa Rica trajo mercancías inglesas a bordo del mismo barco que venia por más café.
Así fue como se abrió el mercado ingles cuyas perspectivas fueron cada vez más halagadoras, pues los cultivos se extendían, gracias al gran impulso que le dio don Braulio Carrillo desde 1837, al fomentar su producción en la zona de pavas, y la apertura de una nueva vía hacia Puntarenas con la que se agilizó el transporte del producto.
Además, estas relaciones comerciales con Londres permitieron que estudiantes costarricenses se pusieran en contacto con la civilización europea, graduándose de ingenieros, médicos, empresarios, contabilistas, dentistas, etc. También, vinieron a nuestro país personajes ingleses y de otros países europeos que contribuyeron significativamente en el fortalecimiento de nuestra cultura con su talento, aporte científico y espíritu de empresa.
Todo este intercambio trajo un mejoramiento en la vida nacional, expresado en viviendas confortables y más higiénicas, cocinas de hierro para leña, lámparas de petróleo, etc. También mediante el ingreso de herramientas de todo tipo y de gran diversidad de telas.
En 1869, otras compañías navieras llegaron al puerto de Puntarenas para llevar 3 900 sacos de café a San Francisco de California, 12 007 sacos a Inglaterra y Hamburgo 8 500 sacos con destino a Alemania.
Hasta Fines del siglo XVIII, Costa Rica fue la colonia más pobre y miserable del Reino de Guatemala, ya que pese a su nombre, no poseía riquezas minerales de fácil exportación para esa época. Sin embargo, la introducción y desarrollo del cultivo del café vino a dinamizar los sectores de la economía nacional lo cual se tradujo en una elevación del nivel de vida de los costarricenses.
Conforme se fue intensificando el cultivo y la comercialización del café, surgió la necesidad de crear tanto instituciones como las leyes y reglamentos para regular el mercado nacional en internacional del producto.
Fue así como, el 24 de julio de 1933, se creó el Instituto de Defensa del Café de Costa Rica, con el propósito de que se hiciera cargo de todos los aspectos del negocio del café, desde su cultivo hasta el procesamiento del producto, favoreciendo en toda forma y sin excepción a las personas que se dedicaran a dicha actividad.
Posteriormente , el 21 de junio de 1948, se reorganizo el Instituto de Defensa del Café, al crearse la Oficina del Café (OFICAFE), adscrita al Ministerio de Economía. A esta nueva entidad se le encargo el control de la parte económica de la industria del café, en tanto que las funciones relacionadas con la agricultura del cultivo se le asignaron al Ministerio de Agricultura.
El 26 de junio de 1925 se actualiza la ley No. 2762 del 21 de junio de 1961, con el propósito de ampliar el rango de acción de la oficina del café. De esta manera OFICAFE se transformo en lo que actualmente es el Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE). Esta institución pretende ampliar su campo de acción, equilibrando entre productores, beneficiadores, torrefactores y exportadores de café.
EL CAFÉ Origen e Historia Mundial
El café arábico se originó en las tierras altas de más de 1000 metros sobre el nivel del mar de Etiopía, Sudán y África. En los años 575 y 890 D.C., los persas y los árabes lo llevaron a Arabia y Yemen, en tanto que los nativos africanos lo extendieron a Mozambique y Madagascar. De aquí los holandeses y los portugueses, entre los años 1600 y 1700, lo trasladaron a Ceylán, posteriormente a Java y a la India, así como a otras regiones de Asia y África.
El gobernador de Java, Von Hoorm, en el año 1708, llevó algunas plantas a Holanda y allí obsequió a Luis XIV, rey de Francia, una planta de café que fue sembrada en los invernaderos de París.
En 1727, el café fue trasladado de Sumantra a Brasil, luego pasó a Perú y Paraguay y, en 1825, a Hawai. Por otra parte, en el invernadero de París se multiplicaron las plantas y pasaron a la Guyana Francesa, África Ecuatorial, Haití y Santo Domingo.
Luego se extendió a Puerto Rico y al Salvador en 1740, a Guatemala en 1750, a Bolivia, Ecuador y Panamá en 1784, y por último a Costa Rica, procedente de Cuba y Guatemala, entre 1796 y 1798.